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Jueves, febrero 23rd, 2023

DELAUNAY-BELLEVILLE 24 hp

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El DELAUNAY-BELLEVILLE fue el vehículo más mediático de Ramon Casas. Apareció en varias fotografías familiares, así como en alguna obra destacada, como la famosa La cotxera. El periplo mediático se inició con la misma adquisición del coche, ya que Casas lo recogió en París y, junto a su amigo Pere Romeu, volvió conduciendo por la conocida ruta París-Barcelona, que cubrieron medios como Los Deportes y La Ilustració catalana. Las proezas automovilísticas prosiguieron con la Caravana Automovilística de Madrid-Barcelona, gracias a la cual el Automóvil Club de Barcelona recibió el título de «Real» de manos del monarca Alfonso XIII.

1.El viaje París-Barcelona

En marzo de 1906, Ramon Casas regresó a París para residir allí tres semanas. Viajó para recoger el chasis del flamante DELAUNAY-BELLEVILLE 12 hp que había adquirido al fabricante francés. En esta aventura automovilística le acompañó su inseparable amigo Pere Romeu. Y aunque la previsión era realizar íntegramente el trayecto París-Barcelona, el viaje finalizó, al menos durante unos días, en la población de Sils (Girona).

El 12 de marzo, Casas escribió una carta a Utrillo explicándole que su automóvil ya estaba disponible:

«Amigo Miquel: Hoy he tenido carta de Duro, que me dice que a final de mes puedo ir a París a recoger el chasis y, como comprenderás, creo que no seré necesario (…). Para el asunto de Pams, escríbeme una cartita para decirle que yo estaré en París el 1 de abril y lo que además te parezca, eso envíamelo enseguida. Y tú, ¿cuándo piensas venir? Dime algo. Muchos recuerdos a la familia Borrás y un abrazo de tu amigo, Ramon».

El 29 de abril, La Ilustració Catalana hacía referencia a este viaje en la sección «Sport»: «El último viaje del celebrado pintor Ramon Casas desde París hasta aquí en automóvil lo ha convencido una vez más de la imposibilidad en que estamos de comunicarnos con Europa por carretera. Emprendió el viaje junto con Pere Romeu y, a pesar del tiempo variable y lluvioso, en tres etapas llegó a la frontera con toda satisfacción. (…) Después de sufrir las molestias consiguientes al mal estado de conservación de nuestras carreteras y el continuo atravesar barrancos, llegó a Sils, donde lo detuvo definitivamente el agua de la riera, donde falta el puente, y por más intentos que hizo el nivel del agua (…) le impidió atravesarlo en absoluto».

El 12 de mayo de 1906, Los Deportes se hacía eco del viaje por medio de Pere Romeu:

«Es vergonzoso que la carretera nacional de la frontera a Madrid no sea viable para automóviles y cuando llueve ni por carro (…). Ahora que se preocupan en nombrar comisiones para que gestionen la forma de atraer extranjeros a España, creo que sería muy práctico se gestionara seriamente el arreglo de la carretera Francia-Madrid para que les fuese accesible a estos extranjeros que pretenden atraer, al venir a España».

2.El Automóvil Club de Barcelona y la Caravana Automovilística

El 24 de febrero de 1906 se informaba de la creación del Automóvil Club de Barcelona y la composición de su junta directiva, cuyo presidente fue Lluís Barral y vicepresidente Ramon Casas.[1] El 26 de mayo, de nuevo en la revista barcelonesa Los Deportes, se comentaba la organización de la Caravana Automovilística que se realizaría de Barcelona a Madrid para conmemorar los festejos de las nupcias del rey Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg. Entre los participantes, figuraba Casas con su DELAUNAY-BELLEVILLE. El 9 de junio salió un número extraordinario de la revista dedicado al evento. Pere Romeu, el corresponsal de la iniciativa, enumeró las ciudades por las que pasó: Lérida, Fraga, Zaragoza, Bujaraloz, Guadalajara y Madrid. Según apuntaba la «lista de señores que tomaron parte en la Caravana Automovilística», Ramon Casas iba acompañado de los «Srs. M. Utrillo, F. Paret, J. Miró y Trepat y el chauffeur».

Gracias a la Caravana, se consiguió el arreglo de buena parte de las carreteras por las que debían discurrir los coches participantes: «En la Jefatura de Obras públicas de la provincia de Zaragoza, se ha dado orden para que el personal de carreteras esté dispuesto al arreglo de las mismas». El Ministro de gobernación ordenó «el arreglo de la carretera Madrid a Francia por la Junquera». Además se debía atender a las siguientes indicaciones:

1a. El arreglo de las calles del pueblo que daba atravesar la caravana.

2a. La instalación de un servicio especial de vigilancia y orden para evitar accidentes.

3a. Que se recomiende á los pasajeros ó caminantes y conductores de carruajes que conserven siempre su derecha en la carretera.

4a. Que el vecindario obre con solicitud y cordura procediendo como pueblo civilizado. La Guardia Civil estará encargada del orden.

En los escasos listados aparecidos de aquellas excursiones automovilísticas, el chófer o mecánico siempre había aparecido en el anonimato; habitualmente se citaba «chaufeur», indicando que el propietario del vehículo iba acompañado. Aunque fue gracias a la lista de inscritos de esta caravana que se supo por primera vez el nombre del mecánico de Casas: A. Castellá y, adicionalmente, los cuatro pasajeros que lo acompañaron en la expedición.

Cuando la caravana llegó a Madrid, el rey recibió a sus miembros y, como muestra de agradecimiento, otorgó el título de «Real» al Automóvil Club de Barcelona, que años más tarde se convertiría en el Real Automóvil Club de Catalunya (RACC).

En 1915 se sabría por la revista Stadium que Charles Deering, a propuesta de su íntimo amigo Casas, ingresaría como socio del RACC, siendo propietario de dos rollsroyce. Estos vehículos se verían en los dibujos caricaturescos que Casas realizó junto a Deering en sus viajes por Europa.[2]

3.El óleo de La cochera

El 22 de julio de 1907, el diario El Correo Catalán se refería a una figura ligada a Casas: «Se encuentra en esta ciudad procedente de San Benito de Bages el celebrado pintor Santiago Rusiñol, que ha permanecido allí una temporada pintando algunos cuadros que seguramente han de llamar la atención de sus muchos admiradores».

La amistad que unía a los dos artistas se había consolidado ya en 1889. Fue cuando Rusiñol realizó tres telas tituladas El claustre [El claustro], El pati del claustre [El patio del claustro], y El lledoner del claustre de Sant Benet de Bages [El almez del claustro de Sant Benet de Bages]. No sería de extrañar que coincidiera con el tiempo en el que Casas pintó La cotxera [La cochera]. En el siglo XIX se conocían los caminos de Barcelona a Vic, pasando por Granollers, y el camino de Barcelona a Vic, pasando por Moià, Sant Feliu y Santa Eulàlia de Ronçana. La diferencia de ambas rutas estaba en que la primera circundaba el río Congost y era muy llana; la segunda, la de Moià, iba siempre por montaña y pasaba por Sant Feliu, seguía el macizo de Montbui y bajaba hasta Santa Eulàlia.[3]

La cotxera señalaba un alto en el camino. Esta cochera se localizó en Moià, paso previo para llegar a Sant Benet desde Barcelona, y a la inversa. Este lienzo de grandes dimensiones unía lo antiguo con lo moderno. Fue el paso evolutivo de una sociedad tradicional — simbolizada por las tartanas y los personajes que pertenecían a ese mundo (la señora con un pañuelo turquesa en la cabeza, el párroco, un joven mozo que tenía a sus pies una maleta y el mosso d’esquadra)—, frente a un aislado vehículo a motor en el que estaba sentado el chófer. Los personajes y tartanas de la izquierda quedaban relegados a un segundo plano, cediendo el protagonismo al morro del automóvil y a los reflejos que se desprendían de los metales dorados. Al fondo, al final del cuadro, la luz solar iluminaba la estancia y vertebraba y daba profundidad a la composición, sin resaltar directamente los elementos protagonistas de la composición.


LaCotxera1907

El majestuoso óleo de Casa refleja una potente imagen de modernidad, encarnada en su automóvil DELAUNAY-BELLEVILLE. Contrasta con la de los personajes del ámbito rural clásico allí retratados, entre ellos un monje y un mosso d’esquadra.

La cotxera. Óleo sobre tela, 1907.


De este periodo figuró una inusual obra en cerámica titulada Lo d ’ara [Lo de ahora] dibujada por Casas y ejecutada por Urgellés. La composición de 1908 estaba formada por doce baldosas, en las que se veía a un piloto de un vehículo de competición; el famoso POA que promocionó Pere Romeu. El POA era en realidad un REYROL COUPÉ VOITURETTES de 1907, al que Romeu quiso aplicarle algunas modificaciones técnicas.

 

  1. Los Deportes, número 92, año 10, 24 de febrero de 1906. El resto de los miembros de la junta fueron las siguientes personas: secretario, don Lluís Barral; vicesecretario, don Eduardo Miró; tesorero, don Juan Ponsa; administrador, don Carles Barral; Bibliotecario, Dr. Cera; vocales, don Alberto Lleó, don José Cintas, don Laureano Miró, don Juan Miró, don José María Soler, don Francisco Paret y don Jaime Reynés.
  2. Stadium, núm.121,18 de septiembre de 1915.
  3. En 1904 se había establecido una línea regular de coches de tracción animal de Moià a Caldes de Montbui. Eran coches de tiro de cuatro mulas. Tenían las cocheras en Moià y recorrían el trayecto Moià–Castellterçol–Sant Feliu–Caldes (luego se tomaba el tren que iba a Mollet y, desde allí, rumbo a la Estación del Norte de Barcelona). Las infraestructuras dejaban mucho que desear y los caminos o carreteras carecían de mantenimiento porque se producían desplazamientos esporádicos. A partir del establecimiento de líneas regulares y de la incipiente popularización del automóvil, se favorecerán las futuras mejoras. Asimismo, los caminos que Casas debía recorrer en coche para llegar a Sant Benet estaban enfangados en el mejor de los casos, con lo que el viaje se convertía en una auténtica aventura y las paradas en fondas y hostales se hacían obligadas.

Gabriel Pinós Guirao


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